¿Cuál es el peso de la luz?
«Eu vos pergunto:
— Qual é o peso da luz?»
*Clarice Lispector
Un soplo de viento fresco atravesó la estepa, seca desde vaya uno a saber cuándo, y pasó como revoloteando por sobre los espesos lagos de magma y se acercó y me dijo «ten, todo estará bien» y congeló sobre mí su aliento-obsidiana y volví a levantar la mirada con dirección a la oscuridad más allá de la ventana y comprendí que no, que no estaba solo y que el calor de la sangre es tan necesario como el aire u el agua y luego de un suspiro retomé el control sobre mi sistema y lo volví palabra y figuré al invisible mensajero como un santo-pájaro a proteger y digo ésto porque la palabra es también un santuario velado por el misterio de la noche y por entre ésta me elevo, ahora como una lucecita dispuesta a ser vista más allá de la ventana en busca de lo que algunos llamarían «reciprocidad» o mero reconocimiento pero, ¿de qué, o de quién? y recordé porqué es que me encuentro aquí: hay ahí afuera otras lucecitas como éstas que tintinean en secreto o con miedo de ser vistas pero yo las veo, como una invitación que alguna vez fue palabra también y al recordar sus voces —porque éstas también pueden graznar— parpadeo en señal de «aquí estoy, sí, pero confesaré que temo acercarme».